La ardua tarea del personal de Salud

  • Martes, 12 de Enero de 2021 | Locales

-¿Cómo ves que ha ido evolucionando el tratamiento de la pandemia, desde marzo hasta hoy?
–En febrero estaba de vacaciones y empecé a recibir cosas que me enviaban otros infectólogos. Cuando el 3 de marzo se produjo el primer caso en la Argentina, fue tomar conciencia de que esto empezaba a estar entre nosotros y teníamos que prepararnos para afrontar lo que se venía, con todas las idas y vueltas que había en el camino. Hubo que ver bien cómo protegerse porque la mayoría de las personas dentro del Hospital tenían la aprehensión de ver qué pasaba al enterarse a un paciente con esta enfermedad. Primero, los que tenían factores de riesgo comenzaron a tomar licencias e iba quedando menos gente. Empezamos a informarnos y a estudiar el tema de cómo protegernos. Como protegerse ante las enfermedades infeccionas, en nuestra especialidad es algo que hacemos desde siempre. Esto es un aislamiento de contacto, por gotas o respiratorio, que conocemos de siempre; en el Hospital se lo practicaba con algún paciente, pero no de la manera en la que hubo que trabajar después. Hubo que reprogramar un montón de cosas de protección, de áreas, de formas de trabajar, de reacomodamiento de la atención habitual de Hospital. El quédate en casa hizo que se suspendieran consultorios, cirugías programadas, que con el correr del tiempo, y ya con más experiencia, hubo que reincorporar, porque la gente tenía sus necesidades y no podía esperar.

–Para el personal de la Salud fueron diez meses de trabajo ininterrumpidos y muy intensos.
–Muy intensos. En Chacabuco los primeros casos fueron en mayo, pero veníamos trabajando desde marzo, no fue que cuando no había casos no nos cuidábamos. Con toda persona sospechosa que llegaba al Hospital, ya teníamos que poner en práctica todo ese tipo de cosas y hacerlo hasta saber qué era lo que tenía. Si no tenía coronavirus, qué era; se hacían diferentes estudios. Todo en función de esto. A veces esto complica todo lo demás porque todo el personal del Hospital está involucrado en esto. El personal de Salud tuvo que aprender esta forma de trabajar y con el correr del tiempo llegó el cansancio, algunos se fueron enfermando. Eso también influye porque hay personal que no puede trabajar y otro que está sobrecargado de trabajo, con lo que, a la larga, se van sumando un montón de cosas que impactan en nuestra propia salud, porque postergamos nuestro cuidado, y también en lo psicológico.

–Parte de la sociedad supone que el problema está solo en si se contagia o no el personal de Salud y no tiene en cuenta cuánto lo perjudica el agotamiento y el estrés.
–No ayuda para atender a alguien con todas las cosas que le corresponde hacer; no ayuda en la atención y si se sobrecarga el sistema, mucho más, perjudica a esto y a todas las otras patologías. Es el mismo sistema de salud y el mismo personal que está trabajando desde el principio, no es que hubo cambios o que se incorporó nuevo personal, pero así y todo se sigue trabajando. Los números dicen que las terapias en algunos casos no están llenas, que las salas tampoco lo están, y eso parecería dar un margen como que no estamos a full. Pero con esos porcentajes siempre hay gente, y es difícil. En octubre tuvimos un pico muy grande, después bajo un poco y ahora volvemos a un pico alto de internación, de trabajo en la Guardia, en Terapia Intensiva. Todo eso va generando cansancio, pero cuando uno afloja otro va tomando fuerza y así vamos trabajando.

–Hay que tener en cuenta la tarea de los especialistas, que no se forman en lo suyo de un día para el otro.
–El manejo del paciente lo hace el grupo de médicos clínicos del Hospital, que es excelente y trabajan de una manera impecable, con los especialistas que vamos trabajando con ellos, de acuerdo a la necesidad: hematólogos, neumonólogos, cirujanos, cardiólogos. Trabajamos de acuerdo a cada paciente. Cuando el paciente se pone crítico, pasa a Terapia Intensiva, y ahí es cuando a veces se hace difícil que la gente entienda que no es solo cuestión de respiradores o de insumos, también es cuestión de un equipo de salud completo: médicos terapistas, enfermeros especialistas en Terapia Intensiva, kinesiólogos, todos los que se necesitan para un paciente crítico. No se forma un intensivitas en tres meses, por más que hoy aprenda a manejar un respirador, se necesita toda una experiencia y una capacidad que la tiene el especialista. A todo esto, hay que sumarle los cuidados para que no se contagien. Todas las medidas de seguridad que se deben tomar hacen más difícil aún el trabajo. También para cada paciente se necesita una medicación importante que, a veces, no hay por una cuestión de tanta demanda. Y se hacen reemplazos con otras drogas, que ellos tienen experiencia en su uso. No es solo un respirador y una cama de Terapia Intensiva, es todo lo que eso implica.

–Ya pasó el terrible 2020, ¿cómo podrá ser el año 2021?
–Ahora existe un horizonte que son las vacunas. Necesitamos ver las cosas con optimismo para poder continuar intactos y seguir afrontando todo esto, porque si vamos a pensar que todo va a ser peor, empezamos con el ánimo por el piso. Es verdad que las vacunas son una gran esperanza, pero para eso va  faltar. Se van a ir dando gradualmente, se tienen que hacer las aprobaciones, se deben ir vacunando los grupos de riesgo. Hasta que un 60 o 70 por ciento de la población no esté inmunizada, no tendrá impacto en la transmisibilidad de este virus, eso va a llevar un tiempito, por lo tanto, la pandemia no está terminada y hay que seguir con las medidas de cuidados que ya conocemos. Si pretendemos que todo pueda conservar su trabajo, o conseguirlo si lo tiene, si queremos las clases presenciales, si queremos hacer cosas que no pudimos hacer en 2020, con más razón nos tenemos que cuidar para llegar a esas metas.