La expresidente no saludó a Lázaro Báez y Julio De Vido

  • Miercoles, 22 de Mayo de 2019 | País

La exmandataria llegó última a la sala AMIA y, por disposición del Tribunal, se ubicó en la última fila de imputados pegada al vidrio blindex que separa a los acusados del público. El lugar estuvo colmado de militantes, diputados kirchneristas y exmiembros de su Gobierno. 
Al ingresar al recinto, Cristina Fernández no saludó a ninguno de los otros imputados y sí estuvo atenta a la lectura de la acusación en todo momento y con diálogo permanente con su abogado Carlos Beraldi, ubicado a su lado. Los detenidos Báez y De Vido estuvieron sentados, uno junto al otro, en la primera fila de la sala de audiencias, sin cruzar palabra con la expresidente.
El empresario –que fue trasladado hasta Retiro desde el penal de Ezeiza– y De Vido, que también llegó esposado desde Marcos Paz, intercambiaron algunas palabras y al comienzo del juicio hasta se permitieron risas. 
En tanto, el 'arrepentido' de la causa 'Cuadernos' y exsecretario de Obras Públics, José López, fue ubicado en el sector de las querellas, bastante lejos de los lugares que ocuparon De Vido, Báez y Cristina Fernández. 
Entre quienes asistieron a Comodoro Py para acompañar a la exmandataria estuvieron el exsecretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; la presidente de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, con quien Cristina intercambió un cálido saludo; Taty Almeida, y los diputados nacionales Eduardo 'Wado' De Pedro, Andrés 'Cuervo' Larroque, Cristina Álvarez Rodríguez, Horacio Pietragalla, Fernanda Vallejos y Victoria Montenegro, entre otros. 
También se encontraban la presidente de Abuelas, Estela de Carlotto, y el titular de la CTA, Hugo Yasky, entre otros.