Un ciclo que será muy difícil repetir

  • Viernes, 29 de Mayo de 2020 | Deporte Local

Por Gustavo Poltrone

La extensión en el tiempo del aislamiento social preventivo y obligatorio hace que se le tome cada vez más valor a los logros alcanzados. El hecho de que toda actividad se encuentre paralizada permite tener una mirada más detallada sobre hechos y resultados que en tiempos normales son devorados por la vorágine de la actualidad y la inmediatez, y el fútbol es una de ellas.
Dentro de este contexto, se destaca el extraordinario ciclo que llevó adelante el marplatense Mario Gambini como entrenador de 9 de Julio. Entre 2016 y 2019, de la mano del Gamba, el Lobo obtuvo el subcampeonato del torneo Federación Norte 2016; el campeonato local, 2017 que repitió en 2018 –año en el que también ganó el Torneo Federal C– para volver a hacer suyo el título de la liga en la última temporada, que lo consagran como tricampeón de Chacabuco.
De la mano de quien luego se transformaría en su ayudante de campo, Daniel Casellas, Mario Gambini desembarcó a principios de 2016 en 9 de Julio, que venía de perder la final del torneo local frente al River Plate de Luis Nanni, equipo que le cortó al Lobo la primera racha triunfal de su historia, pues a dicha definición llegaba con dos títulos conseguidos: 2013 y 2014.
El debut en la Copa Federación no pudo ser más promisorio. Le ganó 6 a 0, en el estadio Aldo Carena, a San Lorenzo de Alberti, con dos goles de Martín Salinas, dos de Facundo Bruschi y uno cada uno de Santiago Tamburini y Lucas Sassone.
La marcha triunfal continuó hasta la mismísima final, porque tras la goleada inicial derrotó por el grupo G 1-0 a Florencio Varela, en Chivilcoy, y tras quedar libre, logró la temprana clasificación al vencer nuevamente a San Lorenzo, esta vez en Alberti 2 a 1, e igualar como local, 1 a 1 frente al representante chivilcoyano.
Esto lo ubicó como el mejor de los clasificados en la tabla general, lo que le permitió definir todas las fases del playoff en su reducto.
Así, en los octavos de final eliminó a Defensores de Estrada de Zárate. al que venció 2-1 como visitante y 5-1 en su cancha. En los cuartos, dejó en el camino a Central Buenos Aires al derrotarlo 1-0 en Zárate y 3-2 en Chacabuco. Y en las semifinales, eliminó a Atlético Las Campanas, con quien igualó 1 a 1 en la ida, como visitante, y derrotó 4 a 1 en el Aldo Carena.
De esta manera alcanzó la final invicto, condición que perdería ante Atlético Baradero, al perder 1 a 0, en el partido de ida jugado en aquella ciudad. A pesar de ganar 2 a 1 en Chacabuco, se le escapó el título tras caer 4 a 2 en la definición por penales.
La temporada continuó sin logros sustanciales porque la superposición de competencias que afrontó en el arranque del torneo local, al estar disputando también las instancias finales de la Copa Federación, le hicieron perder puntos vitales que lo condenaron a ser escolta de Argentino, en la etapa regular, mientras que en la liguilla fue eliminado por Peña La Nº 12, en las semifinales.
El año se iría sin pena ni gloria  ya que en el Tres Ligas 2016 también quedó en el camino en los octavos de final, al perder por penales frente a River de Chacabuco con quien había igualado 1 a 1, en ambos partidos de la llave.
En la temporada 2017 las cosas se invirtieron. Tras una olvidable campaña en la Copa Federación –en la que fue eliminado en los octavos por Deportivo Mechita, de la Liga de Bragado–, 9 de Julio emprendió una aplastante campaña en el campeonato local, que ganaría de punta a punta.
Los dirigidos por Mario Gambini se adjudicaron la etapa regular con 15 puntos de ventaja sobre el segundo, San Martín, y en la Liguilla, luego de eliminar al O'Higgins FC y a Peña La Nº 12, ante Argentino se quedó con el tercer título de su historia y el primero de la mano del marplatense.
El año 2018 fue glorioso. A la base de muy buenos jugadores con los que venía de adjudicarse el torneo local, le sumó refuerzos concretos y muy efectivos que lo llevaron a tocar el cielo con las manos. 
El Lobo hizo suya la Regional Pampeana Norte del Torneo Federal C, título que le hubiese significado el ascenso al Torneo Federal B, el cual fue dado de baja por el Consejo Federal, dos semanas antes de la disputa del primero.
Esta histórica campaña incluyó cuatro triunfos: 3-0 ante Compañía en la fase de grupos; 3-2 sobre Argentino de Pergamino, en la revancha de los octavos de final; 5-0 a Regatas de San Nicolás, en el encuentro de ida de los cuartos, y 1-0 ante Social Ramallo en la ida de semifinales. Los empates fueron seis: 1-1 con Racing de Colón y Compañía de Salto, en el grupo; 2-2 con Argentino, en Pergamino, por la ida de los octavos; 1-1 con Social Ramallo, en Chacabuco por la revancha de semifinal, y 1-1 en los dos encuentros de la final, contra Atlético 9 de Julio, de esa ciudad, al que venció por penales en el Aldo Carena.
A esto le sumó, en esa misma temporada, un nuevo campeonato local en el que, entre otros logros, alcanzó un récord de 32 partidos invicto que le cortó San Lorenzo en Rawson en la penúltima fecha de la etapa regular, la que ganó con seis puntos de ventaja sobre su escolta, Peña La Nº 12. 
También se adjudicó la liguilla, frente a San Martín, para dar la tercera vuelta olímpica consecutiva. El Ferroviario le ganó 2 a 1 en el Isidro Ranale, pero el Lobo se impuso 3 a 1, como local, en la revancha.
El año se iba con el primer interligas Chacabuco-Los Toldos, en el que 9 de Julio fue eliminado por Juventud Alsina, que a la postre sería el campeón. En los cuartos de final cayó 3 a 2 en ambas contiendas, luego de adjudicarse invicto la zona y eliminar a Deportivo Zavalía en los octavos, con quien cayó 1-0 como vistante, y venció 3 a 0 en Chacabuco.
A la última temporada,  9 de Julio la empezó muy mal. En su intervención en el primer Torneo Regional Federal Amateur –que terminó reemplazando a los torneos del Interior, Federal C y B– quedó último en la fase de grupo al conseguir solo dos victorias ante Defensores de Salto 3-2 y Juventud de Pergamino 3-0, ambas como local; un empate 3 a 3 con Argentino de Pergamino, y siete derrotas.
Con la llegada del torneo local, regresaron las alegrías, ya que consiguió la tercera corona consecutiva, luego de adjudicarse brillantemente la etapa regular con 7 puntos de ventaja sobre La Peña y quedarse también con la liguilla ante el Racing Club.
Al este enorme ciclo de Mario Gambini le faltó un Interligas que no pudo lograr en el segundo semestre del año cuando nuevamente fue eliminado en las semifinales del Chacabuco-Los Toldos, esta vez por el Viamonte FC.
La fenomenal campaña de 9 de Julio bajo la conducción de Mario Gambini será muy difícil de igualar. De 107 partidos que disputó, ganó 93, empató 30 y perdió 24, lo que le da un 70 por ciento de efectividad, algo impensado en el fútbol contemporáneo.
El marplatense, que se retiró a finales del año pasado, será recordado por todos los hinchas y simpatizantes del Lobo por su carisma, su temperamento y, fundamentalmente, por los resultados, algo que ha demostrado con creces.