Vecina solidaria cocina dos veces por semana para los necesitados

  • Lunes, 12 de Agosto de 2019 | Locales

Desde hace tres meses Gisela Molina cocina en su casa comida para personas de bajos recursos. En ese lapso de tiempo pasó de servir 30 porciones a más de 100. Las personas son de distintos barrios y los ingredientes son aportados por vecinos solidarios. Hoy, desde las 12.30, habrá ñoquis con salsa en Correa 37.
'Hace unos tres meses comenzamos a difundir la actividad a través de las redes sociales –explicó la vecina–. Lo hacemos con lo que nosotros y gente particular aporta. Sobre esa base, ayudamos a gente que no cuenta con plata para poner un plato de comida en su casa. Vimos que hay muchas personas que tienen seis, siete u ocho hijos, viene mucha gente. Estamos distribuyendo entre 101 y 106 porciones, y no baja la cantidad'.

¿Cómo surgió la idea?
–En el informativo de la televisión vimos un caso que nos conmovió. Siempre hicimos cosas de este tipo, pero nunca públicamente. Ese día estábamos muy secos, pero teníamos mucha comida porque nos habían donado un montón de carne. Mi marido me propuso hacer milanesas para la gente que no tiene para comer. Entonces, hicimos milanesas y dos ollas de guiso. Jamás pensamos en la cantidad de gente que iba a venir. Fueron 33 en aquella primera vez. Habíamos pensado que nos íbamos a quedar con todo sin entregar, pero no nos alcanzó. Todo fue gracias a que lo publicamos en Facebook. Después de eso, la gente ha vuelto a venir y la cantidad de personas va aumentando. 

–¿Qué cocinan?
–La semana pasada hicimos 15 kilos de ñoquis con harina donada y 6 kilos de fideos, que nos donó Petruccelli.

Entonces, ¿todo se mantiene con donaciones?
–Donaciones de personas particulares. No hemos tenido ni pedido donaciones de gente de más arriba. La que colabora es gente común, de barrio. Algunos te donan un puré de tomates, otros papas, cebollas o lo que sea, y con esos ingredientes vamos elaborando comida.

¿Cómo ve la situación?
–No sé si es por este gobierno o el anterior o el que vendrá. Lo que creo es que en este momento estamos pasando por una situación bastante difícil. Por lo menos es lo que siento en lo personal. Veo que no soy la única, hay gente que está mucho peor que nosotros. Es una realidad, está muy mal y no hay ayuda. No sé si será porque no hay fondos. Tenemos muchas sociedades de fomento que podrían usarse como comedores y no se hace. Estaría muy bueno que alguien hiciera algo. Gente que hace lo mismo que yo hay un montón. Ahora en el barrio Fonavi (Parque Chacabuco) se han sumado un par de amigas y algunas chicas más. Ya tenemos cubiertos cinco días de la semana. Ellos abarcan una determinada población, pero el fin es el mismo: la gente. En el Club San Martín ya estaban dando de comer al mediodía y ahora, una de las voluntarias hace comida a la noche, al igual que otra de las chicas. Soledad Paladino cocina los lunes, por ejemplo.

¿Se puede mantener este proyecto en el tiempo con donaciones?
–Ojalá que no tengamos que cocinar más, porque eso sería una señal de que todo está mejor. Por lo menos hasta ahora, seguimos, día a día. Para este domingo (por hoy) ya tenemos comida. El miércoles no tenemos nada programado, pero algo va a surgir. Con Soledad nos juntamos y barajamos ideas. Vemos quién cocina y nos ayudamos.

¿Y cómo organiza el uso del tiempo para atender los temas personales?
–Hago esto porque me gusta, nadie me obliga. Me sale solo y me encanta. Si pudiera cocinar todo el tiempo, lo haría. Por lo económico, no da. Hacemos lo que podemos.