'En defensa personal, lo importante es estar alerta, pero no paranoico'

  • Lunes, 09 de Septiembre de 2019 | Locales

Ayer a la tarde, en la planta alta de la sede del Club Social, se llevó a cabo una capacitación en defensa personal, organizada por Las Manitos en el Bolsillo, una entidad que se dedica a luchar contra la violencia de género.

A cargo de la instrucción estuvo Orlando Sánchez, especialista en el Sistema Integrado de Defensa Krav Magá, que es utilizado por las fuerzas de seguridad de Israel.

La idea del curso es aportar herramientas a las personas para su defensa tanto en la vía pública como en ambientes privados. Colaboró con la capacitación una vecina llamada Lorena Corbacho, que posiblemente comience a dictar un curso sobre esta técnica.

Sánchez dialogó con De Hoy, sobre este tipo de defensa personal

–¿Qué puede aportar este sistema?

–Es un sistema israelí de defensa personal. Tratamos de trabajar basándonos en el Código Penal por el tema de los excesos. Lo que se busca es que cualquier persona lo pueda hacer sin estar entrenada al 100 por ciento, sin preparación física. Es para cuando uno sale del gimnasio, de su casa, del trabajo. Es para que se pueda defender con lo que tenga encima. También está la facilidad de la técnica. Es algo rápido. Ante un conflicto no podemos estar pensando en algo que nos complique. Hay que ver si hay gente en el entorno, si el atacante tiene en su poder un elemento punzocortante. De esta manera las personas pueden saber hasta dónde pueden defenderse y de qué manera.

–¿Cómo se predispone una persona para defenderse ante un ataque inesperado?

–Uno busca estar alerta ante el entorno y no preparado técnicamente. Si uno está escribiendo o leyendo algo en el teléfono celular, tiene que poder levantar la mirada y observar lo que pasa alrededor. También, posibles amenazas, vías de escape y dónde se puede pedir auxilio. El tema es estar alerta y no concentrado en otra actividad. Lo que busca el delincuente es que uno esté concentrado en algo. Tampoco hay que estar paranoico, sino estar alerta ,tanto para la defensa personal como para prevenir que un auto nos lleve por delante en la calle. Hay que pensar cómo obtener una distancia prudencial en el caso de que nos aborde un motochorro. Es lo que más tiempo lleva. A la vez, hay que agudizar los sentidos. Por ejemplo, no estar todo el tiempo con los auriculares con la música a un alto volumen porque se pierde noción del entorno y eso lleva a quedar indefenso. Cuando se está cerca de un agresor, las posibilidades de defensa se reducen. 

–¿Y sirve la defensa personal si el atacante el más grande y fuerte que uno?

–No importa el tamaño o la fuerza, lo que importa es saber dónde hay que impactar. Trabajamos mucho con las terminaciones nerviosas y la musculación. Un golpe en un músculo trabajado no va a impactar. Por eso trabajamos en las zonas bajas, como los testículos, puntos nerviosos, en la tráquea o en los ojos. Hay que utilizar los puntos vulnerables de la persona para que un chico de 8 años se pueda defender de un mayor. La idea es que ante un secuestro, tanto un chico como una mujer se puedan defender aunque el atacante evidencie trabajo físico. Ante la diferencia de peso y musculatura, ir mano contra mano no sirve, pero sí conocer los puntos vulnerables del otro para hacer una llave, una torsión o una palanca. 

–¿Alguna vez tuvo que aplicar estas técnicas?

–Sí, muchas veces lo hice ante asaltos, agresiones o en defensa de un tercero, arriba de un colectivo o bajando del auto. Por suerte pude salir ileso. Uno nunca sale 100 por ciento ileso, siempre sufre una lastimadura, un corte. La técnica no implica que uno salga totalmente ileso, puede fallar, porque la otra persona respira, se mueve y hay que tener en cuenta el ambiente, el clima, el suelo. Son todos factores a tener en cuenta. Lo importante es tener un buen concepto sobre cómo defenderse para salir lo menos lastimado posible. Lo que se busca es evitar el daño mayor, porque si no me convierto en victimario. Cada uno, con su peso y en la circunstancia en la que se encuentre, se tiene que saber defender, apelando a lo que tiene encima, como las llaves, el teléfono, una lapicera o un bolso. Todas son armas para defenderse.