'Tendrían que haber depuesto algunos intereses personales para llegar a una lista de unidad'

  • Lunes, 29 de Julio de 2019 | Locales

POR EDUARDO N. CARBONI

–De acuerdo a lo que viene diciendo Martín Carnaghi, que por momentos habla como el próximo intendente de Chacabuco, parecen estar convencidos de que ganarán las PASO del peronismo, ¿es tan así?

–Hay dos cosas. Una, que la campaña nos va haciendo más optimistas. Vemos el respaldo de la gente, tenemos muy buena llegada, muy buena comunicación y eso nos da mucha energía. Y se va potenciando porque, en el caso de Martín, que recorre mucho más que el resto de los integrantes de la lista, al ser bien recibido y bien tratado sentimos que podemos ganar. Después, tomamos como base la última elección. Hubo mil votos de diferencia entre nosotros y la lista que encabezó Marcos Merlo en la elección de 2017, y hubo otros elementos: nosotros íbamos con Cristina (Fernández), que estaba en la gente peronista, pero también había mucha resistencia hacia ella entre los no peronistas; hoy, no tanto. Hoy vamos en boletas muy parecidas con la única diferencia de la lista municipal. La recepción es muy buena, más allá de que la gente es educada y te recibe bien, notamos su entusiasmo. Hay altibajos; mucha angustia por la situación económica que estamos atravesando, pero hay una esperanza respecto de que esto pueda cambiar.

–Dentro del peronismo, estas PASO vienen cargadas de cruces, acusaciones, una lista que no puede participar, duros cuestionamientos a Julián Domínguez, Darío Golía y Mauricio Barrientos. Superadas las PASO, deberán estar todos juntos y si el próximo intendente de Chacabuco es peronista, más aún, ¿cómo se van a limar las asperezas de hoy?

–Te diría que va a ser más fácil de lo que a priori se ve. En primer lugar, pensamos en ganar entonces le va a tocar acompañar al resto, pero más allá de eso, si la gente elige al otro candidato, Ricardo Ciminelli, lo vamos a acompañar porque lo hemos hecho siempre. Después de mucho tiempo se da una situación en la que hay dos precandidatos bien definidos, pero tenemos en claro que el frente es de todos.  Hay una línea que viene de Alberto Fernández, Áxel Kicillof y quien sea elegido como candidato a intendente por el espacio Frente de Todos. Así que será automático, cualquiera sea el resultado. Respecto a lo de (Julieta) Garello, es una lástima que no haya podido participar, como también lo es que hayan hecho responsable a algún dirigente regional, inclusive a La Cámpora y cosas así, porque eso generó malestar no solo en ellos, sino en todos los espacios. Fue una decisión de la Justicia Electoral y mucho para decir no tenemos. Nosotros nos concentramos en el armado de nuestra lista cuando vimos que de parte del PJ se dieron a conocer quiénes serían los candidatos a concejales y se conformaba la lista con distintos sectores internos del PJ. Vimos que no íbamos a ser considerados como segunda fuerza y que no se tomaría en cuenta el resultado de las elecciones de 2017. No participé en las reuniones, pero cuando hablaba con Martín, que era el único que iba, veíamos que no había ánimo de conformar una lista única, entonces, nos concentramos en armar nuestra lista, quince días antes del cierre.

–Causó gran sorpresa la designación de Alberto Fernández como precandidato a presidente, alguien que desde que se fue del gobierno se la pasó hablando muy mal de Cristina,  ¿no había otro dirigente que pudiera ocupar ese espacio? Imagino cómo deben sentirse esos dirigentes que le han sido leales a la expresidente y se encontraron con que el elegido fue Alberto Fernández.

–Fue sorpresivo para todos. Pensemos que Alberto Fernández fue quien armó la lista de Sergio Massa, el que armó la lista de Florencio Randazzo y ahora está como candidato a presidente. Realmente, es una muestra de desprendimiento por parte de Cristina porque tenía un 38 por ciento ya cerrado en todas las encuestas. No le alcanzaba para ganar, pero era la candidata peronista más fuerte. Como Alberto lo dice, es una muestra de unidad; la unidad se construye con los diferentes, no con los parecidos. Lamentablemente, en Chacabuco no lo pudimos hacer, hubiese sido más interesante y positivo una lista de unidad.

–¿Antes que ir a las PASO?

– Antes que ir a las PASO. Por lo menos en estas circunstancias, porque parece una pelea entre dirigentes cuando la gente la está pasando muy mal. En lo personal, me hace sentir un poco incómodo. Definir candidaturas cuando la gente la está pasando muy mal, me parece que se tendrían que haber depuesto algunos intereses personales y ceder todos un poquito para llegar a una lista de unidad. Pero ya está, ahora nos toca las PASO y ojalá la gente elija a Martín, que para nosotros representa la escucha al vecino, el diálogo permanente, el recorrido por Chacabuco. Él en persona, y el grupo en general, representa una renovación en las formas de hacer política. No tanto de las personas; yo inclusive soy una persona de mucha trayectoria y he ocupado cargos en distintas administraciones peronistas, pero el grupo es un grupo nuevo, e integrarlo me satisface plenamente.

–Una parte de la sociedad teme que una vuelta de Cristina -se habla más de ella que de Alberto Fernández- sea un retorno con sed de venganza después de que durante cuatro años se le pegó duramente, ¿puede pasar algo de eso?

–No, creo que no. No va a existir el Ministerio de la Venganza, como algunos dijeron, fundamentalmente porque es otro momento de la Argentina. Lo veo similar a 2003 y no al último gobierno de Cristina que comenzó luego del 54 por ciento. Está presente no solo en el discurso, sino en el armado político de la necesidad de todos, la comprensión de todos y de tener en cuenta a los vecinos, en Chacabuco, en la Provincia y en la Nación.

–¿Eso va a incluir a todos, inclusive a los que hoy son oficialistas? Porque los gobiernos pasan y el consenso del que todos hablan nunca se pone en práctica.

–Pero hay momentos distintos en la historia de la Argentina. El único gobierno de Néstor Kirchner, de 2003 a 2007, tuvo mucho consenso a pesar de haber obtenido nada más que el 22 por ciento de los votos. Un poco la necesidad y las circunstancias de emergencia hacen que nos fortalezcamos y tengamos que estar juntos, no nos queda otra. No podemos distraer el tiempo en pensar en cómo actuó el otro y la actitud mala que tuvo con respecto a nuestro espacio, sino ser mucho más generosos.

–En campaña electoral las promesas son muy fáciles de proclamar, el asunto está en ponerlas en práctica una vez en el gobierno. Se ha planteado, por ejemplo, hasta la llegada de una universidad en Chacabuco sin explicar cómo se podría concretar.

–Ninguna universidad se mueve si no hay una política, en el caso de las nacionales, que así lo indique. En estos cuatro años no hubo movimiento de la universidades nacionales, inclusive hubo achique, así que es impensable que un gobierno de la alianza Cambiemos, teniendo como referencia a (Mauricio) Macri, que dijo que iba a ir por el mismo camino, pero más acelerado, piense en instalar una universidad en Chacabuco. Sí creo que del lado del Frente de Todos quizás no una universidad, pero a lo mejor podría hacerse algo como empezar a fomentar un centro universitario en Chacabuco. Seguramente se necesita de un contacto directo con el gobierno nacional y, eventualmente, provincial, pero no algo que nazca solamente de Chacabuco como expresión de voluntad, porque no hay posibilidades. Hay que ser realista. Lo que sí, hay que trabajar mucho para generar fuentes de trabajo, es una situación que vemos concreta, real y posible. El presupuesto municipal es acotado, pero tiene recursos para hacerlo y además hay que fortalecer el vínculo con los ministerios, a nivel provincial y nacional, que es una de las debilidades del gobierno de Cambiemos. El gobierno de (Víctor) Aiola lo único que hizo fue gestionar a nivel municipal, con muy poco contacto con los gobiernos nacional y provincial, que son los que tienen los recursos. Recuerdo muy pocas imágenes de Aiola reclamando en los ministerios, que son los lugares a donde hay que ir todas las semanas.