'La gente está ansiosa y quiere la vacuna, pero la investigación lleva su tiempo'

  • Domingo, 04 de Octubre de 2020 | Locales

n–¿Cómo está la Argentina frente a la pandemia?

–El establecimiento del aislamiento administrado permitió que el sistema de Salud de la Argentina se empezara a organizar desde febrero. Toda esa preparación del sistema de Salud hizo que los casos de covid-19, en la Argentina, fueran creciendo lentamente y que no haya un pico abrupto, súbito, como en Europa, cuyo sistema de Salud no estaba preparado, lo que significó muchísimas muertes, especialmente en Italia y España, durante marzo, abril y mayo. Esa preparación permitió en la Argentina que la evolución de los casos sea más lenta. Sin embargo, hoy estamos en un momento en el que hay más contagios y más muertes, Esto, por un lado, se debe a que si bien hubo un aislamiento administrado, muchas personas no han cumplido las normas, pautas y recomendaciones sanitarias, y han seguido manteniendo reuniones sociales sin protección, entonces, de esa manera el virus se sigue transmitiendo. Cuando una persona es un caso sospechoso de covid, aunque sea leve, tiene que hacer un aislamiento estricto. Si tiene síntomas y se hizo el hisopado, mientras está esperando el resultado tiene que estar aislado. Si hoy en día los casos de covid en la Argentina siguen aumentando, uno de los factores principales es que hay ciertas personas que no respetan las normas y esa transgresión tiene un costo alto para la sociedad porque hay mucha gente que se contagia, y se contagian personas mayores o de riesgo, que se terminan muriendo.

–Médicos y científicos aseguran que todavía falta  aprender del covid-19.

–Se trata de un nuevo virus que afecta a la humanidad, que recién se identificó en diciembre pasado, por lo cual lo más esperable es que vayan surgiendo nuevos conocimientos, todo el tiempo, y que haya cosas que todavía desconocemos. Hay gente que a veces se cierra y dice por qué no lo dijeron en enero o febrero. No es que no lo dijeron, es que no se sabía, y hay que reconocer que el proceso de construcción del conocimiento científico lleva su tiempo. Para comparar es necesario recordar, por ejemplo, que el virus del VIH se descubrió en 1981 y aún no hay un vacuna efectiva, a pesar de que hubo muchos intentos para desarrollarla, lo que sí hay es diferentes tratamientos que controlan la infección. Para otras enfermedades, la investigación científica aún sigue generando un montón de estudios, pero ahora, con el coronavirus la gente está ansiosa y quiere una vacuna, un tratamiento o lo que sea, y quieren el conocimiento ya, pero la investigación científica lleva su tiempo'.

'A nivel global –agrega Valeria Román–, los cuadros más severos y las muertes se producen más en mayores de 60 años y en personas con factores de riesgo por enfermedades preexistentes. Eso es una tendencia, pero no quita que haya personas sin factores de riesgo, jóvenes, que también se han muerto. Hay que entender que para esos casos a lo mejor todavía no hay una explicación, que todo está en estudio, y hay que aceptarlo. El principal problema es que la gente no entiende que el mundo vive siempre en incertidumbre, no tenemos respuestas absolutas. No es que no nos dan las respuestas, es que cada cosa requiere complejidad, dedicación, rigurosidad. Las respuestas simples, que a veces se dan en la televisión, no son ciertas. Hay que tener cuidado porque a veces son respuestas tentativas, no son absolutas'. 

'¿Por qué en algunas localidades se muere más gente que en otra? –continúa– Requerirá de más investigación en el futuro, hoy no podemos tener una respuesta y todo lo que se diga, en este caso, es muy especulativo. Habría que hacer una verdadera investigación científica. En marzo y abril, España tuvo un pico muy abrupto de mortalidad y ahora, que vuelven a tener un montón de contagios, no tiene tan alta mortalidad. ¿Por qué se da ese cambio? Una posibilidad es que el sistema de Salud esté ahora mejor preparado que antes. Son distintos factores que nos exceden. Hay que tener la paciencia de que las respuestas tajantes no van a estar tan disponibles, y si alguien las tiene, yo dudaría'.

–¿Por qué creés que hay quienes niegan la pandemia o a la vez que descreen de los informes de la OMS, confían en tratamientos pocos fundamentados como el del dióxido de cloro, por ejemplo?

–Ese tipo de situaciones, en las que la gente cree en noticias falsas, o en falsos referentes, está mostrando que no se está accediendo a la información correcta. Hay distintos factores que están entorpeciendo tanto el derecho a la información adecuada como a la educación, el derecho a la ciencia, a la Salud, todos derechos humanos. La educación debería enfocarse en enseñarle más a la comunidad cómo se construye la evidencia científica, por qué hay momentos en que se piensa que un fenómeno ocurre de una manera y después se encuentra que ocurre por otra causa. Esto está señalando que hay en la sociedad una falta de comprensión y de apropiación de cómo se produce el conocimiento científico. No se enseñó bien en la escuela primaria, en la secundaria. Otro factor es que, en estos momentos de confusión y crisis, hay ciertas personas que aprovechan la situación y empiezan a difundir información falsa, que no está basada en evidencias científicas. El dióxido de cloro, por ejemplo, y muchas otras sustancias que se quieren vender para covid u otras enfermedades, no tienen evidencia de eficacia ni de seguridad comprobada. Pero esas personas son inescrupulosas y quieren vender igual esos productos, y la gente, preocupada o desesperada, cae en la trampa. El tema es quien compra y consume esos productos se ve vulnerado en su derecho a la ciencia y a la información, porque en esos casos nadie le está dando la información correcta para decirle que no consuma el dióxido de cloro porque es perjudicial, directamente. Este como varios otros productos que se han promovido'.

Las autoridades sanitarias, a nivel nacional e internacional, han difundido información basada en evidencia científica. La OMS viene difundiendo toda la información que tiene sobre el coronavirus y aspectos relacionados, todas las semanas. También ha advertido que toda la confusión es parte de un fenómeno llamado infodemia. Se trata de un fenómeno por el cual se está produciendo una cantidad excesiva de información, lo que hace que la gente no la pueda procesar y se sienta desbordada. Esta información puede ser falsa, pero también verdadera, pero es tal la cantidad que la gente se siente desbordada y no sabe qué hacer. Se siente confundida y no sabe a quién seguir, a quiénes escuchar, que no hacer, qué evitar. Esto es un gran desafío para todas las autoridades sanitarias, a nivel municipal, provincial, nacional e internacional, que tiene que saber qué comunica y cómo.  

'Hay otro factor –continúa– y es que muchos periodistas, o medios de comunicación o celebridades o los nuevos influencers, aprovechan las redes sociales o los medios de comunicación para dar información falsa. Aprovechan su popularidad y en base a eso, hay quienes les terminan creyendo cuando dan un determinado concejo que quizás no es el adecuado, pero como es popular se le cree más que al referente médico. Esto no es cosa de la pandemia, venía pasando con uso de medicamentos o alimentos que no corresponden, partos realizados en las casas que no corresponden en este momento de la situación de la sociedad.

–En este contexto, ¿cuál es el rol de los periodistas?

–Por un lado, deben ser seguir los partes de las autoridades sanitarias, pero no quedarse solo en los números, sino hacer un análisis de la evolución del coronavirus en las distintas regiones geográficas del mundo, de la ciudad. Después, también preguntarse cuáles son los recursos que hay en el sistema de Salud de la comunidad. Uno se puede preguntar por distintos aspectos relacionados: si son cubiertos los derechos del paciente, cuánto acceso tiene a hablar con sus familiares, si está grave. Si hay recursos humanos para atender a la población, en cuanto a la salud mental en relación a la pandemia; si esos problemas previos a la pandemia se han acrecentado. El rol del periodista debe incluir atención a las distintas informaciones, saber reconocer, identificar, leer, analizar los estudios científicos que tiene  que ver con el coronavirus, los tratamientos en curso, las vacunas. Por eso es necesario saber cómo se desarrolla el conocimiento científico, entrevistar a científicos, a diferentes tomadores de decisiones políticas en los sistemas de Salud.  Si hay información que circula en la comunidad por las redes sociales, no difundirla porque sí, sino verificarla y decir cuál es la evidencia científica de tal producto o tal tratamiento, si sirve o no, y si hay eficacia y seguridad. Algún producto puede ser eficaz, pero no seguro; debe cumplir con los dos requisitos y que los beneficios superen ampliamente a los efectos adversos.