Dixieland Rock and Roll festeja sus diez años con un recital

  • Lunes, 16 de Septiembre de 2019 | Locales

La banda local llega a su década de vida y lo celebrará, como no podía ser de otra forma, con un recital. El lugar elegido es el Teatro Italiano y el día, el sábado próximo.

La banda está integrada por Franco Martinetti, en guitarra y voz; Abigail Giménez, en teclado; Diego Frontera, en guitarra; Luciano Cajales, en batería; Juan Martín Dopazo López,  en guitarra y voz; Jesús Tilli, en guitarras, y Mauricio Capdevilla, en bajo.

En este concierto se producirá el regreso de dos miembros de la agrupación original: Milene Morales, en coros, y Cristian Toth, en guitarra.

Por otro lado, habrá dos invitados especiales que sumarán otros ritmos al show. Se trata de la batucada Horus, y de un trío de cuerdas integrado por Sebastián Dicundo, y Marcelo y Bianca Benetti.

En diálogo con De Hoy, Franco Martinetti no sólo se remitió a los orígenes de la banda, sino que también aprovechó para reflexionar sobre la actualidad de la escena del rock, tanto a escala nacional como local y reconoce que no es fácil ser rockero en estas tierras.

Una década de rock  en Chacabuco

'Llegar a los diez años de vida es para nosotros algo totalmente importante –reflexionó Franco–. Para una banda local es muy difícil perdurar, por esto del trabajo que tiene cada uno y las movidas que cada vez son más acotadas. Hay pocos bares para tocar; en una ciudad grande hay otras alternativas y distintos lugares para mostrar lo que uno hace. Es emotivo llegar a los diez años y poder presentar dos discos. Este 21 de septiembre vamos a estar tratando de mostrar un poco de lo que hacemos. Lo haremos en el Teatro Italiano, que para mí es un templo, es de lo mejor que hay en la zona, tiene un sonido maravilloso y gente que labura muy bien, además de Celina Felice que nos está ayudando en todo'.

–¿Como se formó Dixieland hace diez años?

–Juan Pablo Dentella era director de la Juventud. Como soy muy amigo, me preguntó si en un Baile del Egresado podía cantar una canción y le respondí que si me daba tiempo, armaba una banda. En un mes nos unimos con Toto Cajales, Milene y Cristian Toth. A todos los conocía de antes. Ensayamos y pudimos tocar ante 2.500 personas, temblamos mucho. Nos preguntaron cómo nos presentaban y dije Dixieland. No tiene nada que ver con el rock, es un género dentro del jazz. Siempre me gustó el nombre, soy profesor de música y siempre le quise poner así a un local de instrumentos musicales, no pude tener el local, pero sí la banda. Entonces fuimos Dixieland Rock'n Roll. Pasó mucho tiempo y propuse cambiar el nombre porque para ir a tocar a Buenos Aires podía pasar que alguien pensara que era una banda de jazz. Los chicos no quisieron porque consideraron que era el nombre con el cual habíamos comenzado. Así que dura te diez años mantuvimos el nombre y la estética del grupo.

–¿Cambió mucho en diez años las formas que tienen las bandas para promover lo que hacen?

–Nosotros usamos mucho las redes sociales, como Instagram, Spotify o YouTube, está bueno para promoverse. El género del rock, de a poco está achicándose. A mí me gusta mucho y viajo. En el Baradero Rock, por ejemplo, en tres días hubo 30.000 personas y Luis Miguel, en un sábado, metió 45.000 en el estadio de Vélez. El Baradero Rock presenta 60 bandas de las más conocidas, como La 25, Ataque 77 o Kapanga. Pienso que los géneros se hacen retro, se vuelven a crear a sí mismos, desaparecen y regresan. El rock está pasando por un lugar muy tranquilo, en unos años va a volver. Así como hoy está de moda el trap, va a desaparecer y surgirá otro género, así como ocurrió con la música tecno. El rock está así. Para nosotros que pertenecemos al under, es más difícil tocar. Este año tenemos la intención de tocar en un bar de Buenos Aires. Las posibilidades son chicas, pero nos movemos para que se den.

–¿Qué pasa en Chacabuco?

–Acá siempre hay bares que abren sus puertas y están, pero para las bandas de rock sólo hay dos. Después están las actividades estatales que se generan y lo que puede generar uno. El año pasado armamos un recital en la Escuela de Actividades Culturales. El rock es diferente a otros géneros con los cuales se puede ir a fiestas y convocar. Nosotros morimos con lo que nos gusta; me gusta esto y a mis compañeros de banda también. No es algo que reditúe económicamente, siempre que vamos a tocar llevamos una inversión en instrumentos de 300.000 pesos. No se recupera nada, pero es algo que nos gusta, es nuestro hobby. Estudié para esto, siempre voy por ese camino. Quiero morir con lo que me gusta y no transar.