Es traductora de inglés y se gana la vida limpiando vidrios de autos

  • Sabado, 03 de Agosto de 2019 | Locales

Una vecina que es traductora de inglés actualmente se gana la vida limpiando vidrios de vehículos. Sus tareas las realiza en los semáforos de la esquina de avenidas Saavedra y Miguel Gil y, generalmente, quienes más la ayudan son otras mujeres.

Gisela Laura Ilchitzky -que tiene una hija de 9 años y un hijo de 7- es oriunda de Lobos, pero luego se trasladó con su familia a Buenos Aires. Allí realizó sus estudios secundarios en una escuela industrial y los terciarios en un instituto del que egresó como traductora de Inglés.

Tiempo atrás, con su novio, que tiene la familia en nuestra ciudad, decidieron venir a probar suerte a Chacabuco. Mientras que su pareja realiza trabajos de albañilería y plomería, ella decidió dedicarse a limpiar vidrios y tratar de subsistir con la ayuda que le brindan los automovilistas.

'Probé en otras esquinas, pero tuve problemas y decidí venir acá, donde estoy tranquila', contó ayer la vecina, y señaló que sus tareas las realiza algunos días a la mañana y otros a la tarde. Según dijo, si bien hay conductores que son muy desconfiados, muchos otros aceptan que les limpie sus parabrisas.

'Me he cruzado con gente muy buena, que me ayudó mucho y me entiende, y que valora el esfuerzo de  estar corriendo en un semáforo. Generalmente, las que más me ayudan son mujeres, que saben lo difícil que es tener un trabajo y hacer de mamá y de papá a la vez', comentó.

Gisela dijo que decidió hacer ese trabajo porque le permite estar con sus hijos y, a su vez, conseguir el sustento que le permita llevar 'un plato de comida' a su casa.

'En la situación en que está hoy el país, decir que uno tiene para el desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena es estar más que bendecido. Hay mucha gente que está en peor condición y que no puede llevar ese plato de comida a la mesa', expresó, al tiempo que agregó que, igualmente, las cosas no son fáciles para ella ni para su novio.

'Él es albañil, plomero, gasista y también le cuesta mucho conseguir trabajo. Tiene dos hijos de las mismas edades de los míos, que fueron abandonados por su madre. Hace un tiempo, decidió venir para acá y yo lo seguí para empezar de nuevo. Somos relativamente jóvenes y estamos buscando otro futuro', afirmó.

Finalmente, Gisela hizo un pedido de ayuda a la comunidad ya que, dijo, necesitan ropa y muebles.

'Toda ayuda va a ser bienvenida', expresó la vecina, antes de seguir con sus tareas.