La incómoda bronca de Casero

  • Lunes, 23 de Mayo de 2022 | Locales

Alfredo Casero se calentó en el programa que Luis Majul conduce en La Nación+, lo que desató una ola de opiniones de lo más variadas. muchas de ellas oportunistas, otras sugiriendo un estado mental alterado del actor, como también conclusiones de todo tipo y color, según la visión de quien las formule.

Casero estalló y dijo en cámara lo que unos cuantos argentinos comunes y corrientes aseguran abiertamente y muchos otros piensan, pero solo comentan en pequeños círculos familiares o de amigos.

En su estallido cargó contra políticos y periodistas. A los primeros los definió como 'gente que nos está cagando', y a los segundos de no brindar información exacta y completa sobre posibles casos de corrupción y otras cuestiones similares. 'Todo lo que vienen haciendo en este país, los periodistas lo saben y se están llevando todo. Ustedes son periodistas a los que les va bien y lo primero que hacen es ponerse pantalones chupines y ganar plata', manifestó.

 'Todo el mundo tiene el derecho de enojarse si no le gusta cómo te están entrevistando y hacerlo explícito en el mismo momento –dijo el periodista Gustavo Noriega–. Sin embargo, la diatriba pública que arrancó con el golpe sobre la mesa fue extraordinariamente imprecisa, mezclando irritaciones particulares con malestares generales. '.

Por su parte, otro periodista, Ernesto Tenenbaum señaló que 'su estallido -en forma y en contenido- es muy parecido al mensaje que repiten cada día periodistas exitosos y políticos que encuentran en esa repetición su propio espacio'.

Por el lado de los políticos, mientras el autopercibido rubio Javier Milei dijo entender la reacción de Casero –que dicho sea de paso llamó al dirigente derechista a 'no hablar al pedo'–, Carlos Maslatón, uno de sus referentes, sentenció: "Ni Casero ni Majul. Ambos son nuestros enemigos".

Llamó la atención la opinión de Fernando 'Chino' Navarro, que en una nota de opinión publicada en Infobae dijo que 'el golpe en la mesa es un llamado a la reflexión porque expuso la bronca que hay en la calle y en la gente sin mediaciones'.

El dirigente del Movimiento Evita y secretario de Relaciones Parlamentarias, Institucionales y con la Sociedad Civil de la Jefatura de Gabinete (de verdad, ese es el cargo que ocupa) opinó que 'aunque piense distinto, aunque las opciones políticas de Alfredo sean distintas a las mías, aunque no ahorre agravios e insultos sobre figuras de mi gobierno que respeto por completo, también veo en su última irrupción un intento por romper la hipocresía. Se sintió burlado y usado por quienes defienden ideas parecidas a las de él. Pero más que eso: Casero sintió que ya no podía esperar nada ni de la política ni del periodismo político, y quizás vio detrás de eso, a los grupos económicos que los sostienen. Casero no es careta y golpea contra las formas y el fondo'.

Salvo Navarro, y hasta por ahí nomás, nadie respondió a los cuestionamientos de Alfredo Casero. No se escucharon voces que desmintieran sus dichos, como 'se están llevando todo' o 'se llenan de guita' y después 'ves Mandelas por todas partes'.

Pero siempre es más fácil matar al mensajero que hacerse cargo de tanto desbarajuste que está arruinando. Es más rápido y liviano reducirlo al calificativo de discurso de la antipolítica que asumir las responsabilidades que les cabe en el hundimiento del país.

Por Eduardo Carboni