"Le pedí a los compañeros no agredir ni entrar en el juego de una campaña sucia"

  • Lunes, 15 de Abril de 2019 | Locales

 

Se venía hablando hace bastante tiempo de tu posible precandidatura y te tomaste tu tiempo para resolver si la aceptabas o no, ¿qué cosas pusiste en la balanza para decir que sí?

–Hubo compañeros y gente amiga que había tirado mi nombre y tal como lo planteas, no fue una decisión que tomé en 24 horas. Yo creía que una gran parte de lo que había sido el peronismo históricamente estaba, por llamarlo de alguna forma, algo desencontrada, fundamentalmente porque tomo en consideración, y así lo he manifestado en numerosas oportunidades, que el peronismo tiene tres dirigentes de mucha trayectoria, que además han ocupado cargos importantes, han sido intendentes y legisladores. En ese esquema, lo lógico y lo correcto era que hubiera un entendimiento de trabajo en conjunto como se ha hecho durante tantos años. Lo que puse en la balanza fue la historia, 25 años de participación activa, de militancia. Por otro lado, veía que desde el oficialismo había un desmerecimiento permanente en el sentido de que (durante el peronismo) no se hizo nada. En el plenario ampliado que se hizo en el Sindicato de Choferes plantee que, dicho con toda humildad, gran parte de la historia de Chacabuco de los últimos años es la historia de lo que hizo el peronismo, por eso traté de hacer una enumeración de cosas grandes: terrenos, casas, CAI, centros barriales de salud. Fue una enumeración a título de ejemplo de lo que había hecho el peronismo y lo que había representado en la vida comunitaria de Chacabuco. Quizás el espíritu y las ganas de defender todo lo que se hizo fue lo que terminó por definir la aceptación de la candidatura, además por supuesto de la relación de tantos años con dirigentes y tanta gente que ha trabajado por el peronismo de Chacabuco, sin pensar en exclusiones. Entendí que era el momento de aceptar un desafío, que es grande, y asumir una responsabilidad distinta como manera de defender todo lo que hicimos. El tiempo dirá si estuve acertado o no, si la decisión fue correcta. Fue una decisión tomada a conciencia y no producto de la improvisación. 

–Hablaste de trabajo en conjunto en el PJ. Dentro del peronismo hay distintos sectores; quedó claro en el acto en el que se anunció a Darío Golía como candidato para las elecciones de 2015 que hay dos sectores muy marcados dentro del PJ local, que se acentuaron cuando se perdieron las elecciones. Se suman las corrientes ultrakirchneristas que además de estar enfrentadas entre sí, atacaron duramente al PJ y a la persona de Julián Domínguez, ¿cómo se hará para que un posible acuerdo vaya más allá de lo electoral, se transforme en programático y se extienda en el tiempo trabajando en común?

–Todo espacio político que crece, genera a más de un dirigente que se empieza a destacar, es lógico y normal. Es natural que determinado grupo de militantes, e inclusive gente que no participa activamente en la vida política, tenga más afinidad por uno que por otro. Lo que yo asumo con total naturalidad, quién lo está mirando lo ve como un momento de tensión. En relación a los cuestionamientos que vinieron desde los distintos sectores, es lógico que haya corrientes, entre comillas, más combativas o de decisiones más fuertes que las de otros que tal vez tengamos una mirada más de buscar consensos y no de tan blanco o negro. Específicamente, nuestro primer paso es poder superar las PASO, pero estoy plenamente convencido de que una vez logremos superar las Primarias, si la gente nos acompaña, vamos a trabajar de manera conjunta con los otros sectores. ¿Qué es lo que va a faltar? Lo que estabas haciendo referencia: tendremos que sentarnos para ver de qué manera sumamos nuestras miradas, porque obviamente, tenemos algunas miradas distintas. No tengo dudas de que cualquiera sea el resultado, todos vamos a confluir en un proyecto común, sumándonos para conformar una plataforma enriquecida por las posiciones del otro y no para excluir a los demás precandidatos que se presenten. Para resumirlo en pocas palabras, aunque a la gente le pueda sonar muy remanido, creo que el que gana conduce, y el que pierde, acompaña. En cualquier esquema estoy convencido de que va a suceder así.

–De un tiempo a esta parte, las campañas electorales se han tornado campañas sucias. En Chacabuco, con algunos desplantes de Víctor Aiola más las respuestas al tono de la oposición, ¿cómo crees que será la de este año y, si sos candidato, de qué manera las vas a encarar?

–Generalmente, todas las compañas se convierten en duras. Independientemente de mi candidatura, nunca estuve a favor de ninguna campaña sucia y mucho menos de descalificar a algún adversario político. Puedo decirlo porque lo sostengo con hechos. Me ha tocado participar durante muchos años y tanto cuando nos tocó ganar como cuando perdimos, jamás tuve un insulto o una palabra descalificadora para nadie. Es más, se dice que nadie resiste a un archivo, pero si alguien hace memoria verá que no tuve ninguna agresión para con ningún dirigente, por ejemplo, del radicalismo. Ni a nivel nacional, provincial o municipal. La dureza puede existir, porque surge la parte sanguínea, pero no hay necesidad de entrar en cuestiones personales y mucho menos en agresiones. Cada uno tiene respuestas para todos, pero las respuestas tienen que ser racionales y con fundamentos, sin entrar en cuestiones particulares. Siempre me he manejado así; en algunas reuniones que tuvimos le he pedido a los compañeros que acompañen en esa posición de no agredirnos y de no entrar en el juego de la campaña sucia. Sabemos que puede haber muchos factores que inciten a entrar en ese juego. Una palabra descalificadora, una frase que trate de menospreciar al otro hace que alguien reaccione y se enganche para responder o entrar con otra batería de cosas. De hecho, ya se han dado algunas situaciones desafortunadas. He visto algunas reacciones cruzadas en las redes sociales que no son lo mío y no me gustan. Detrás de cada persona hay una familia, hay un entorno, hay amigos que a uno lo quieren bien y se ven afectados cuando hay reacciones que muchas veces son infundadas y otras, no tienen nada que ver con la discusión en sí. Lo que estamos haciendo nosotros es participar en política y hablar de política, no de personas. Algunos confunden educación con debilidad, que son dos cosas totalmente diferentes. Se puede ser educado y muy firme en sus convicciones, sus decisiones y los planteos que se hagan para proponerlos y mantenerlos. Siempre he tratado de ser educado, creo que lo he sido, y sin embargo me ha tocado tomar decisiones y lo he hecho con firmeza. Me han dicho algunas veces que soy testarudo; no lo soy, simplemente actúo con convicciones. Escucho a todo el mundo y jamás me ofendo con alguien. A quien me haga una propuesta lo voy a escuchar; no recuerdo haberme ofendido con alguien cuando me han criticado algunos públicamente y otros en privado. Los acepto y los escucho, si me convencen con los argumentos, los tomo. De todos, tomo algo. Todos somos importantes, no es que uno lo sea más, lo que cambian son los roles. Hay roles que son más visibles que otros, pero la importancia es la misma. Un auto 0 km puede ser de la mejor marca y calidad, pero si le saco una rueda, no funciona. La rueda es tan importante como el conductor y todo el resto.

"La derrota nos marcó"

–¿Cuánto les pegó la derrota de 2015 y qué conclusiones se sacaron de esa situación? ¿Hubo autocríticas?

–La derrota de 2015 nos marcó a todos, eso es indudable, y nos sirve para reconstruir nuestra forma de ser y de pensar. En lo que hace a las autocríticas, y en esto me incluyo, creo que se deben hacer para adentro y no empezar a decirnos cosas para afuera. También entiendo, y lo digo con todo respecto, que hubo un grupo de militantes, de compañeros, que interpretaron que debió hacerse una autocrítica más cruda, más feroz para afuera. No sé si la autocrítica fue suficiente, pero es otra discusión. Es probable que no haya sido con la intensidad que algunos pueden llegar a interpretar que debería haberse hecho, pero existió más para adentro. Desvalorizarnos a nosotros en el rol que debe cumplir en el lugar que ocupa, de acuerdo a las responsabilidades, creo que se dio. Al comienzo de la nota te decía que entré a valorar una serie de circunstancias y me pareció que no era hora de regalar nuestra historia, porque si no nos quedamos en la crítica de la parte negativa y así no se avanza. Hemos tenido un avance importante, estamos convocando a un montón de gente y no podemos quedarnos con una desprolijidad, porque en definitiva es un hecho menor. ¿Qué quiere decir esto, que no hay que darle bolilla? No, hay que tenerlo en cuenta para corregirlo, no para quedarnos en lo chiquito sino en lo importante. Creo que el hecho de estar tres grandes referentes del peronismo y un gran sector de gente que tiene afinidad con cada uno de ellos, trabajando de manera conjunta, para mí es un punto de partida muy pero muy importante. La autocrítica sirvió y para aprender cuando no se trabaja de manera mancomunada como debe hacerse. Para mí, aprendimos.

–¿Qué evaluación hacés de la gestión de Víctor Aiola?

–Cuando asumió, este gobierno municipal se vio con una masa de dinero que no podía imaginar nadie, no solo Aiola. Tuvo un aporte de fondos inimaginable, un piso de 150 millones de pesos, tal vez fueron más, para arrancar. Eso le dio un plafond para poder lanzarse con una serie de obras. En este tema me paro y digo lo que he repetido siempre: bienvenidas las obras. Lo manifesté en la primera reunión que tuvimos con el Intendente. En mi línea de pensamiento, las obras no son tuyas, que sos el intendente, ni mías, cuando me tocó trabajar en conjunto desde la Cooperativa (Eléctrica): las obras son de la gente. Eso les dio un punto de partida beneficioso, en comparación con otros intendentes. En lo demás, hay cosas que nosotros representamos en un modelo diferente de mirada. Más que hablar de una ciudad modelo que esté basada en las obras, prefiero hablar de una ciudad modelo en la que tratemos de converger en una sociedad modelo. ¿Cómo la interpreto? Chacabuco tiene una comunidad que institucionalmente trabaja muchísimo, individualmente esas instituciones se desarrollan y son exitosas, pero nos falta lograr un articulador del funcionamiento de ellas para que nos potencien como sociedad y tener un Chacabuco mejor, que es el que nos merecemos. A quien le toque ser intendente, o cumplir esa función, deberá ser un articulador y trabajar y duro para ver de qué manera esa potencia que tiene cada una de esas asociaciones y entidades que trabajan sin fines de lucro, lleguen a un punto en común que nos potencie como sociedad. Así tendremos una ciudad modelo porque vamos a tener una sociedad modelo. Ojalá, si la gente nos da la posibilidad y seguimos avanzando, podamos llegar a eso.

–¿Te ves intendente de Chacabuco?

–Sorpresivamente, y por supuesto gratamente, he tenido una respuesta en la calle que no me hubiese imaginado. Mi decisión fue la de defender nuestra historia, defender lo que hicimos y ponerme incondicionalmente a trabajar en este espacio político. Me ha sorprendido la gente porque se acerca espontáneamente a brindarme su apoyo. No me lo esperaba. Estamos teniendo reuniones con los compañeros en unidades básicas. Si logramos mantener esos vínculos con el vecino, independientemente del partido al que pertenezca, podemos llegar a ser una opción para que la gente, en su conjunto, nos acompañe. Por supuesto, convoco a todos a que me acompañen y a participar, y espero que en los hechos se dé así.