Los clubes locales y su lucha por la supervivencia

  • Domingo, 16 de Agosto de 2020 | Locales

POR EDUARDO N. CARBONI

Prácticamente nadie zafa de la crisis económica en la que la pandemia de covid-19 ha sumido al mundo entero. Ni hablar por estos lares, en los que rara vez nos toca alguna a favor, y cuando ligamos, los beneficios no se reparten muy equitativamente.

En este contexto de pesadilla, los clubes deportivos la están pasando bastante mal y haciendo malabares para mantenerse con esperanzas de vida. Por supuesto, Chacabuco no tiene ninguna razón para no estar ajeno a las generalidades del caso. Tres entidades –el Golf Club, el Club Social y Porteño–, con sus características propias y sus cuestiones en común, son una muestra de lo que atraviesan estas sociedades sin fines de lucro que tanto aportan al desarrollo humano de la ciudad.

El aislamiento social preventivo y obligatorio encontró al Chacabuco Golf Club en medio de la planificación de una serie de actividades muy significativas para su historia institucional. 'Este año 2020, para el Golf Club es muy especial porque celebra su 50º aniversario –explica Marcelo Noba, secretario deportivo de la entidad–. Fue fundado en 5 de agosto de 1970, y hasta marzo, cuando nos agarró la cuarentena y no pudimos abrir, teníamos muchas actividades programas: torneos, una cena, diferentes reconocimientos a actividades que se fueron desarrollando en el club en estos 50 años y también a directivos y a las familias de los fundadores. Teníamos muchas ideas que, por el momento, no podemos llevar adelante; creemos que en algún momento lo vamos a hacer'.

Por el lado del Club Social, 2020 significaba el año del intento de casi refundación de la entidad, al encontrase en una seria crisis institucional. A finales del año pasado, la nueva comisión directiva se propuso encarar esa tarea que hoy se ve, por lo menos, forzosamente interrumpida. 

'Agarramos el Club en una situación muy complicada económica y financieramente –señala su presidente Santiago Zanier–. Como meta nos pusimos a trabajar y tratar de acomodar lo complicado que hoy en día es estar en un club, sabiendo que los jóvenes hacen cada vez menos deporte; en un porcentaje muy alto están volcados a videojuegos, televisores, teléfonos celulares y demás. De los chicos que lo practican, un bajo porcentaje está comprometido con el deporte en sí.  Algunos van porque los mandan, otros porque va un amigo. Históricamente, al Club Social concurrían las familias, tanto en verano como en invierno, pero hoy en día con las quintas, la gente ha cambiado aquella forma de vida tan en sociedad y prefiere no estar en un club. Eso también ha deteriorado en gran medida a los clubes,  sumado a la tan cambiante situación económica de este país. La comisión directiva anterior hizo una inversión muy ambiciosa, mediante la cual han quedado buenas instalaciones, pero no ha sido muy bien planeada y la situación económica no ayudó en nada, lo que repercutió mucho en el club'. 

Marcelo Noba afirma que para el Golf Club 'estos cinco meses fueron tremendos por varios motivos. El económico, por supuesto, porque a pesar del esfuerzo de los socios en pagar la cuota social, los gastos fijos son elevados. Hay cuatro empleados, que son cuatro familias que viven de su trabajo en el club. Eso nos genera que al estar cerrado no nos alcance, porque el ingreso del club es básicamente por la cuota social y por los green fees, que es lo que paga cada jugador cuando sale a jugar. Hubo un montón de fines de semana largos que no pudimos aprovechar, más un muy buen otoño y un invierno que viene muy bien en lo que al clima se refiere. Tampoco pudimos hacer tareas de mantenimiento en la cancha porque la prioridad en estos meses es pagar los sueldos. La situación es bastante compleja, seguramente no escapa a lo que le pasa a la mayoría de las pequeñas y medianas empresas, que es como está  conformado nuestro club'.

Prioridad para              los sueldos

'Nosotros estamos cobrando el ATP –agrega–. De los cuatro que presentamos cobramos tres, porque uno no fue aprobado, no sabemos el motivo. Con esto tenemos un 40 por ciento de aporte para los sueldos que es lo que nos está manteniendo y hace que no hayamos cerrado. Hemos contraído algunas deudas porque no se llega; los gastos de luz siguen siendo similares a los que veníamos pagando, el pasto sigue creciendo y hay que cortarlo, pero el ingreso actual del club sumado al ATP no alcanza para mantenerlo. Esperemos que esto se resuelva pronto y que podamos empezar a funcionar nuevamente'.

'Algunos de los trabajos que ya no se hicieron en la cancha –continúa– no se van a poder hacer hasta el año que viene porque están  relacionados con la época del año, por ejemplo, fumigados, fertilización, podas. Por supuesto que hasta el año que viene la cancha no va a estar en las condiciones ideales, pero es algo a lo que estamos acostumbrados, porque a lo largo de estos 50 años el club ha sufrido varias inundaciones muy grandes que nos han dejado fuera de circulación por largo tiempo. Esperemos que los socios sepan entender y sigan apoyando'.

Por su parte, Zanier manifiesta que en el Club Social están 'muy complicados porque la colonia de vacaciones, que es algo que a los clubes les da mucho oxígeno, no se estarían habilitando para nadie por el tema de la pandemia, así que con esto estamos muy preocupados. Otro punto es que cada vez tenemos menos socios; un poco por lo que dije anteriormente y otro poco porque la gente cuando se ve apretada en sus ingresos, lo primero que hace es cortar lo que no es básico. Lamentablemente, hay que entender que un club no es algo primordial para una familia que está necesitada de dinero. Igualmente, los socios que siguen nos están acompañando muy bien. El aporte del Gobierno con los ATP nos ha ayudado a hacerle frente a los sueldos'.

En lo que respecta al Club Atlético Porteño, su presidente, Darío Guillotti, expresa: 'En lo económico, pasamos de una situación mala a otra muy mala. El caudal de socios fue disminuyendo, hoy tenemos una cobrabilidad del 20 o 30 por ciento de la cuota social, pero tenemos otros ingresos, como la publicidad -que se cobra a año entero a principios de año, con lo cual teníamos un colchón para afrontar algunos gastos- y  el alquiler de algunas propiedades que tiene el club. Eso nos permitió en los primeros meses de la cuarentena ir pagando la totalidad de los sueldos, hoy estamos con dificultades y se han hecho pagos parciales. Para este mes, no se sabe qué porcentaje de los sueldos podremos pagar porque se va haciendo imposible. Los socios se han ido borrando de a poco y otro ingreso no tenemos. Estamos haciendo el mantenimiento del club, están trabajando los empleados de mantenimiento y limpieza, con lo cual los gastos no son los mismos, pero los tenemos. Hoy tenemos el ingreso de los alquileres, el subsidio de Nuestros Clubes de la Municipalidad y el aporte del ATP para uno solo de los profesores'.

En el Club Social el aislamiento permitió que mejore el estado de las canchas de rugby. 'A la cancha principal y la auxiliar –dice Zanier– se les corta el pasto y al no trabajarse en esta época, en la que habitualmente están peladas por las heladas, han quedado impecables. Las canchas de tenis requieren de muy poco mantenimiento porque no se utilizan. Una vez que arranquemos, nos va a implicar un esfuerzo más grande para acomodarnos. No hace falta limpiar todo constantemente, pero sí un mantenimiento mínimo. No hay consumo de energía, lo que de alguna manera nos beneficia, aunque lo que menos queremos es que el club esté cerrado. El club es vida cuando abre, por más que haya un gasto, ya que se transforma en deporte, en gente pasándola bien al aire libre. La pandemia no nos impacta en el mantenimiento de las instalaciones. El Club tiene un deterioro estructural general producto de las malas administraciones o de la poca inversión que se le ha hecho, pero eso ya es mantenimiento estructural, no exclusivo de los deportes'. 

Sobre la masa societaria, en el Golf Club Chacabuco, 'hasta el momento tenemos un gran porcentaje de cobro de cuotas sociales –comenta Noba–. Los socios entendieron que hay que apoyar y así lo están haciendo, pero hemos tenido algunas pequeñas deserciones y sabemos que a medida de que esto no se solucione irá creciendo. Hay dos motivos: uno, el económico porque está difícil para todo el mundo y nuestros socios son personas de clase media, son todos trabajadores, a nadie le sobra. Por otro lado, la gente pierde el hábito. Después de cuatro o cinco meses sin practicar un deporte y habiendo empezado a tener otro tipo de actividades, creemos que se está perdiendo algo del hábito. Pero también tenemos la oportunidad de hacer conocer y que gente que no lo practica lo empiece a hacer ahora. La palabra es incertidumbre. Por un lado, tratamos de mantener a nuestra masa societaria, y por otro, intentamos crecer, que es algo que, más allá de la pandemia, es un objetivo que se tiene siempre y que, lamentablemente, nos cuesta comunicar y hacer llegar. El Chacabuco Golf Club es una institución de puertas abiertas y queremos que la gente se acerque'.

La esperanza en la fase 5

'En lo deportivo –manifiesta Guillotti–, en Porteño estamos trabajando en conjunto con clubes de la zona y algunos de Chacabuco. Hemos tenido charlas con la Dirección de Deportes de la Municipalidad. Estamos preparando los protocolos para una posible vuelta, lógicamente, hay que esperar que entremos en la fase 5, pero en principio estamos viendo de qué manera podemos adaptar las instalaciones para cuando esto se ponga nuevamente en marcha. De todas maneras, más allá de que se autorice la práctica del deporte, hay que ver cómo va a volver, quiénes van a volver. Dudo que los chicos que habitualmente concurren al club vuelvan de un día para el otro, si es que los padres volverán a mandar a los chicos de forma inmediata'. 

'En el caso de Porteño –continúa–, la mayoría de las actividades son colectivas, por lo cual tanto el juego como los entrenamientos se hacen con una gran cantidad de chicos. En el caso del patín, si bien las presentaciones en competencia son individuales, los entrenamientos son colectivos, con lo cual se dificulta entrenar como se lo venía desarrollando. Obviamente, también se dificultará la competencia. Debemos esperar qué pautas nos darán para ver cómo se viaja. Nosotros estamos viajando a varios lugares con el hockey y el patín; el básquet lo hace a Junín y Lincoln, no sabemos cómo lo podremos hacer. Los chicos estaban viajando en una combi de 20 pasajeros, hoy no sé si podrá hacerlo, es probable que no. De ser necesarias dos combis, el costo ya sería muy grande. Es toda una incógnita qué va a pasar cuando arranquemos; creo que lo único que se podría hacer, si se vuelve, son entrenamientos para poner a los chicos en forma. Supongo que hasta marzo del año que viene no se va a volver a la competencia'.

'Si pasamos a la fase 5 –se ilusiona Marcelo Noba– se volvería a jugar. También está la posibilidad de que el golf y el tenis sean incorporados a la fase 4, que sería lo ideal para no estar yendo y viniendo antes un posible nuevo cierre. Nosotros tenemos un protocolo, que ya fue presentado y aprobado en la Municipalidad, y a nivel nacional porque lo hizo la Asociación Argentina de Golf. Se juega en toda la cancha, no salen más de cuatro jugadores a la vez, con 15 minutos de diferencia entre cada grupo. Se utiliza barbijo en las áreas comunes, no así en la cancha. El golf es un deporte que parece hecho para este tipo de aislamiento social porque cada uno va con su pelota, su equipo. Estamos muy bien organizados, los horarios de salida se hacen online. Por las características del golf, el riesgo es bajísimo. Durante los veinte días en los que estuvimos abiertos, los socios se comportaron muy responsablemente: llegaban, jugaban y se retiraban. Estamos muy preparados y listos para iniciar la actividad ni bien nos digan'.

'Nosotros también propusimos que se incluya la pelota a paleta en la fase 5, que en el Club se practica, y mucho –aporta Zanier–. Al protocolo que diseñamos lo tomamos del de la Asociación Argentina de Tenis, y colaboradores del club sumaron un protocolo interno. Hay que sacar un turno en la Secretaría, vía telefónica o en forma presencial, con un día de anticipación por lo menos. Se realiza una planilla que al día siguiente tiene los colaboradores del Club para tomar nota de quiénes ingresan y quiénes tienen el turno. Entre turno y turno hay media para higienizar la cancha, cada persona tiene que llevar su bebida, su alcohol en gel y sus elementos de higiene personal y sanitización, su tapabocas y las demás cosas con las que ya estamos todos familiarizados'.

A la espera de la fase más permisiva, Porteño se encuentra en desventaja en su competencia en la Asociación Juninense de Básquetbol. Es que los equipos de Junín y Lincoln empezaron con los entrenamientos y el representante de Chacabuco aún no.

'El caso del básquet en Junín es muy particular porque tiene dos equipos, Ciclista y Argentino, en ligas nacionales, uno en el TNA y el otro en la Liga Nacional, los cuales ya están autorizados a entrenarse –explica Darío Guillotti–. El básquet nacional vuelve a entrenarse casi junto con el fútbol. En Junín, cuando autorizaron a dos tuvieron que autorizar a los demás clubes de la ciudad. Además, Junín, como Lincoln, está en fase 5; nosotros nos estábamos preparando para empezar, pero volvimos a la fase 4'.