Los momentos más 'duros' de la epidemia en el país y dónde está el foco hoy

  • Lunes, 21 de Septiembre de 2020 | País

Argentina ingresó a la cuarentena total el 20 de marzo de 2020, con apenas 158 casos de coronavirus y tres muertes. El argumento del Presidente y las autoridades sanitarias fue que había que ganar tiempo para preparar el sistema de Salud, que no contaba con la cantidad de camas necesarias –sobre todo de terapia intensiva– para hacer frente a lo que podría ocurrir en caso de seguir en la normalidad. Las imágenes recientes de España e Italia eran un antecedente preocupante.

Solo once días después, al finalizar la primera etapa de la cuarentena, ya había 1.054 contagios y 27 muertes. En ese momento, la tasa de duplicación era de apenas seis días: es decir, que en ese período de tiempo los casos aumentaban un 100 por ciento, y si no la tendencia no cambiaba la proyección indicaba que habría un millón de contagios antes de junio, y la misma cantidad de víctimas fatales actuales –más de 12.000– para esa misma fecha.

En ese momento, sí comenzó a notarse el efecto de la cuarentena: a fines de abril la duplicación alcanzaba los 16,5 días en cuanto a los casos y catorce días en relación con las muertes. Esa curva siguió subiendo hasta mediados de mayo –21 días el 12 de mayo– y coincide con los mensajes más optimistas del presidente Alberto Fernández en cuanto al futuro de la cuarentena: el 11 de mayo prometió una 'reapertura progresiva'. En ese momento, había solo 6.500 casos y 300 muertes.

Sin embargo, a partir de entonces hubo una aceleración en el nivel de contagios, sobre todo en el AMBA –donde comenzaron a registrarse focos importantes en barrios de emergencia–, lo que redujo la duplicación a apenas 13,5 días a principios de junio y la mantuvo en esos niveles durante todo el mes. A fines de junio ya había más de 6.000 casos y 1.300 muertes: en ese contexto se resolvió el 'cierre total' en el AMBA durante la primera quincena de julio.

Luego de ello, la curva de duplicación volvió a subir de forma escalonada, hasta llegar en la actualidad a los 30,5 días. Se trata del mayor nivel desde que comenzó la epidemia en el país, pero los especialistas sugieren no mirar ese dato con optimismo. El bioinformático Rodrigo Quiroga, miembro del comité asesor de la Provincia de Buenos Aires explicó a la agencia DIB que ese número 'ya no sirve mucho porque hay una enorme cantidad de casos acumulados'. Además, indicó que este efecto se da también por un 'amesetamiento' de casos en el AMBA, que se mantienen en el mismo nivel diario desde hace un mes, pero que en el interior del país la situación es bien diferente.

El foco se traslada          al interior

El físico Jorge Aliaga –exdecano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA y también asesor del gobierno bonaerense en la crisis sanitaria actual– elabora a diario estadísticas y proyecciones en base a los datos oficiales. Sus informes coinciden con la advertencia de Quiroga: pese a que la duplicación a nivel nacional es alta, los números de algunas provincias son preocupantes.

El experto explicó que en el AMBA hay un 'efecto puna' –una meseta alta, o dicho de otro modo la estabilidad de los casos en un número importante–, mientras que en el interior hay un incremento constante. Los gráficos que publica en Twitter lo muestran con claridad.

Aliaga advierte que mientras que en la Capital Federal la tasa de duplicación es de 82 días y en la provincia de Buenos Aires de 44, hay algunas provincias que actualmente duplican cada diez días –es el caso de Tucumán– y otras que están en torno a los trece (Santa Fe) 17 (Córdoba) y 16 días (Mendoza). 

Esto marca un traslado del foco hacia algunos puntos críticos en el interior del país: según los últimos reportes, aproximadamente el 40 por ciento de los casos se registran fuera de la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, que hasta no hace mucho englobaban el 90 por ciento de los contagios diarios.

Actualmente, según el diputado entrerriano Martín Barrionuevo (Frente de Todos), la media de casos diarios nacional está por encima de la del AMBA.

Este fenómeno explica por qué, pese al amesetamiento en el AMBA los números diarios siguen en niveles récord, y marca la incertidumbre sobre cuándo Argentina pasará el esperado pico de la enfermedad.