Manos al servicio de momentos únicos

  • Lunes, 02 de Septiembre de 2019 | Locales

POR EDUARDO N. CARBONI

'Me crié en Junín con una tía que desde siempre se dedicó a la alta costura. Siempre estuve entre telas y vestidos y me gustó desde muy chico. Desde que tenía 4 o 5, siempre esperaba ver a una quinceañera o una novia', dice Gustavo cuando explica cuál fue el origen de su pasión por la confección.

Al llegar a Chacabuco, donde empezó a convivir con su pareja, Darío, se dedicó a la repostería. Si bien ponía empeño en el oficio, sabía bien que lo suyo era otra cosa. 'Busqué alguien que me guiara con lo básico en costura y moldería, y comencé a tomar clases con Graciela Schmidt. Estuve poco tiempo con ella porque se fue a Bariloche, y volví a tomar contacto con mi tía. Le dije que quería dedicarme a la alta costura y me dio su ayuda. Publiqué un vestido en Facebook y me contrataron para un cumpleaños de 15. Le pedí ayuda a mi tía, Ana María Petraglia, y así empecé. Hace tres años que estoy con este trabajo'.

'Con los vestidos para cumpleaños de 15 se trabaja durante todo el año –relata–; los vestidos para novias salen más en noviembre o diciembre, que son los meses en los que hay más casamientos'.

Para Gustavo es fundamental entablar una relación de mutua confianza con su clientas. 'Cuando viene una quinceañera, lo primero que hago es entrar en confianza con ella para que se sienta segura, sobre todo porque en Chacabuco soy el único varón que hace vestidos y por ahí les cuesta. Les pregunto qué les gusta, qué les molesta, para que estén seguras de lo que van a hacer'.

'Les pido que me traigan un modelo del vestido que quieren –agrega– y en base a eso les voy recomendando qué cosas las favorecen, qué cosas no. Este año se está usando mucho blanco, mucho rosa, mucho rojo. Muchas usan falda larga para hacer la entrada y a mitad de la noche se la sacan y queda el vestido corto, que les resulta más cómodo para bailar'.

'Los vestidos que me piden son de alta costura, son sólo para esa noche. No me ha pasado que me pidan un vestido como para usar en otra ocasión. Se están volviendo a usar los cortes princesa, que son más armados, pero todo depende de cada persona.  Para hoy tengo un vestido con una falda muy tranqui, si ella quiere lo puede volver a usar tranquilamente si tiene una fiesta importante'.

–¿Quiénes son más exigentes, las chicas que cumplen 15 o las novias?

–Las novias son un poco más estrictas y con las chicas de 15 nunca tuve problemas, por eso es que trato de entrar en confianza para que se sientan cómodas. No son complicadas, por ahí las que intervienen más son las mamás que las propias quinceañeras. Me ha pasado muchas veces. Han surgido discusiones en el momento de las medidas o de elegir la tela. A veces hay pequeñas diferencias, pero las que deciden son las chicas. Yo hablo con la quinceañera, qué quiere, qué le gusta, qué color prefiere. Nunca tuve gente complicada y eso se ve en que aún hoy me siguen agradeciendo por vestidos que hice hace tres años. Hasta voy a tomar mates con algunas quinceañeras a sus casas.

–¿Cuánto tiempo te lleva hacer un vestido?

–Trato de tener el vestido completo dos semanas antes de la fecha del acontecimiento. Este mes estuve trabajando desde el 3 hasta hoy, 30; tuve todos los fines de semanas con vestidos, que los empecé a hacer un mes antes. Lo que pasa es que a la vez que voy cosiendo uno, estoy adelantando otro y así. Una vez, que me contrataron a último momento, hice un vestido en una semana. Normalmente, las chicas se lo miden tres veces; gracias a Dios, nunca tuve grandes problemas con el tema de las medidas. Si tengo tiempo para un solo vestido, en una semana lo hago, pero siempre depende de cómo sea el vestido.

 Como ciudad chica, en Chacabuco no hay grandes acontecimientos que ameriten vestirse de gala, por eso es que aparte de cumpleaños de 15 o casamientos, prácticamente no se solicitan vestidos de alta costura para ocasiones especiales. 'Ha venido gente para que le haga algo, un pantalón, por ejemplo, pero no es lo mío. Si vienen a pedirme, por ejemplo, un vestido sencillo para un cumpleaños de 40, les recomiendo que vayan a un local de ropa, más que nada por los precios. Algo así les digo a las egresadas, aunque igual el año pasado hice cuatro vestidos para el Baile del Egresado y este año tengo uno. Tomé uno solo porque en diciembre ya tengo mucho trabajo', cuenta Gustavo, que destaca el trabajo de Carla Cavallotto, que se ocupa del bordado, en ocasiones minucioso y complejo.

–¿Estás al tanto de lo que se usa? ¿Te informás al respecto?

–No me dedico al diseño así que no estoy pendiente de las tendencias en la moda, sí me fijo en qué es lo que le favorece a la persona. Como la mayoría me trae el modelo, siempre respeto lo que me piden. Lo que puedo hacer es sugerirle qué detalles se le puede agregar, pero nunca diseñé un vestido completo. No estudié diseño, sino confección. Han venido novias que me han dicho manéjalo vos, entonces busco en revistas y les propongo qué se puede hacer. Siempre respeto exactamente lo que me piden.