Mantuvo como rehenes a dos empleados judiciales tras ser echado de su casa

  • Martes, 08 de Marzo de 2022 | País

Un hombre que había sido echado de su hogar tras una denuncia de su esposa, irrumpió armado en una Defensoría Civil del partido bonaerense de Florencio Varela y mantuvo como rehenes durante tres horas a dos empleados judiciales. Tras una negociación del Grupo Halcón, se entregó y liberó a las víctimas ilesas.

El fiscal a cargo de la causa, Hernán Bustos Rivas, dijo ayer a la tarde a la prensa desde el lugar del hecho que el hombre quedó detenido y que los rehenes fueron liberados 'sanos y salvos', aunque detalló que uno de ellos, una joven empleada judicial, sufrió algunos cortes leves que el agresor le produjo mientras la mantenía bajo amenazas.

El hecho ocurrió cerca de las once de la mañana en la Defensoría Civil 24, situada en la calle General Lavalle al 300, esquina Paz, en Florencio Varela.

Fuentes policiales señalaron que el hombre que mantuvo a los rehenes bajo amenazas fue identificado como Mario Luis Cáceres (47), que permaneció encerrado en una oficina con dos empleados, a quienes amenazó con un arma blanca, estilo cuchillo de carnicero.

Los rehenes, en tanto, fueron identificados por los mismos voceros como Sebastián Caballero, que se desempeña como auxiliar letrado, y Agustina Galuedet, empleada de la mesa de entradas.

Según indicaron las fuentes, el hombre había sido excluido de su domicilio y, además, pesa sobre él una restricción dispuesta por juzgado de Familia 1 de Florencio Varela.

Pasado el mediodía, cuando la toma de rehenes estaba en curso, se hizo presente en el lugar el Grupo Halcón de la policía provincial, para hacerse cargo de la situación y negociar con el atrincherado

También acudió el fscal Bustos Rivas, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 5 de Florencio Varela, quien confirmó cerca de las 14.00 que el acusado había sido detenido y los rehenes liberados.

Cáceres les contó a los negociadores que le faltaba una bordeadora para cortar el pasto del terreno que del que lo habían excluido, y esa fue la puerta de entrada para el fin de la toma de rehenes. 'Le dijeron que le iban a conseguir una bordeadora, inlcuso la defensora le comentó que lo iba a acompañar hasta el terreno. Y así, como si nada, dejó cuchillo y dijo: 'Vamos''.